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Entrada POR SIMPATÍA II - FEDERICO GONZÁLEZ SOSA en Madrid

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Descripción

Pensada inicialmente para el Teatro Nacional de Chaillot en París, la instalación se reconfigura aquí en una segunda versión para Casabanchel: otra arquitectura, otro régimen de escucha.

Nos encontramos frente a dos esculturas compuestas cada una por ocho cajas de piano de madera, latón y acero. Liberados de su mecánica y reducidos a sus tablas de resonancia, los pianos se convierten en dispositivos receptores-emisores: recogen las armónicas del lugar al tiempo que las proyectan a través de treinta y dos transductores eléctricos dispuestos en la parte posterior.

Una pieza compuesta y grabada previamente se entrelaza con una realidad sonora aumentada. Lo que escuchamos superpone varias capas temporales: las vibraciones producidas en el instante, los sonidos pregrabados y sus reverberaciones en el espacio y en las cajas de resonancia. En palabras del artista, «la resonancia revela los modos propios del espacio, la reverberación inscribe su duración y el eco dibuja distancias; la arquitectura se vuelve reloj y cámara de ecos».

Todos los pianos son instrumentos recuperados -pianos de estudio, pianos verticales domésticos-, antaño abandonados, cargados con la memoria de las y los músicos y de las familias que los habitaron. Al hacerlos resonar nuevamente, Federico González los reactiva: les confiere un nuevo sentido. Las resonancias por simpatía surgen cuando las armónicas de diferentes cuerdas poseen afinidades tales que hacen vibrar ciertas cuerdas sin que sean tocadas directamente. Como cada piano ha sido afinado de manera distinta, cada uno simpatiza con frecuencias singulares. Entre singularidad y coralidad.

Los fenómenos vibratorios y resonantes son omnipresentes. «No hay realidad de estado o de permanencia que no esté atravesada por un juego vibratorio. Lo real es oscilatorio», escribe Jean-Luc Nancy. La resonancia excede así el fenómeno estrictamente acústico. Como los pianos, somos superficies vibrátiles. Estamos atravesadxs por flujos continuos entre espacios, materias, cuerpos vivos e inertes. Nuestra presencia en la sala modifica las ondas, modula los campos sonoros, inflexiona el timbre. Somos afectadxs, y afectamos a su vez. La resonancia se vuelve concepto social y político: entrar en resonancia es acoger, reconocer un eco posible. Por simpatía II es una invitación a pensar la escucha como una manera de estar en el mundo.

Casabanchel, lugar colectivo atravesado por trayectorias singulares, lenguas y perspectivas múltiples, es ya un espacio de resonancias. La instalación materializa aquello que recorre este lugar: circulación, escucha, intercambio.


Casabanchel se convierte en una casa-mundo donde nos afinamos, por simpatía.


Margaux Knight

CASA BANCHEL